¿Dónde vender productos de Printify? Shopify, WooCommerce y otras opciones
Hay preguntas que parecen tener una respuesta muy sencilla. Hasta que empiezas a investigar. Y elegir dónde vender tus productos de Printify es una de ellas.
Hace poco, un seguidor de Colombia me preguntó qué plataforma le recomendaba para vender sus productos de Printify, porque no podía hacerlo a través de Etsy.
La respuesta rápida habría sido:
«Shopify».
Y asunto resuelto. Un problema menos en el mundo.
Pero resulta que no sabemos cuánto dinero puede invertir, si tiene conocimientos técnicos, cómo piensa conseguir clientes o qué métodos de pago puede utilizar desde Colombia.
Pequeños detalles sin importancia.
Como que sus clientes puedan pagarle, por ejemplo.
Así que, en lugar de recomendarte la primera plataforma que me venga a la cabeza, vamos a hacer algo bastante más útil: aprender a elegir dónde vender productos de Printify según las necesidades reales de tu negocio.
Y no pienso dejarte con la típica lista de plataformas acompañada de frases como «Shopify es muy intuitivo» o «WooCommerce ofrece mucha flexibilidad».
Que están muy bien.
Pero probablemente ya las hayas leído otras quince veces.
Vamos a utilizar un caso práctico y un sistema de puntuación para comparar las opciones, dar más importancia a lo que realmente importa y descubrir cuál nos conviene.
¿Dónde puedes vender tus productos de Printify?
Lo primero es entender que tienes dos caminos bastante diferentes: vender en un marketplace o montar tu propia tienda online.
Podríamos compararlo con abrir un puesto en un centro comercial o alquilar tu propio local.
En el centro comercial ya hay gente paseando.
En tu local tienes que conseguir que aparezca.
Pero también puedes decidir dónde colocas los muebles sin que venga el dueño del centro comercial a explicarte que ese escaparate no cumple sus normas.
Vender en un marketplace: clientes cerca, competencia todavía más cerca
Entre los canales de venta que puedes estudiar para trabajar con Printify están Etsy, Amazon US, eBay US y TikTok Shop US, aunque las integraciones y los requisitos de acceso dependen de cada plataforma.
La principal ventaja de los marketplaces es evidente: hay personas dentro buscando productos.
Imagina que diseñas camisetas para amantes de los gatos.
Un comprador entra en Etsy, busca una camiseta con un gato y puede encontrarse con uno de tus diseños sin haber oído hablar de tu marca en su vida.
Fantástico.
El pequeño inconveniente es que también puede encontrarse con otras cuatrocientas camisetas de gatos.
Una más barata.
Otra con mejores reseñas.
Y otra con un gato que, por alguna razón inexplicable, le parece mucho más simpático que el tuyo.
Bienvenido a la competencia.
Vender dentro de un marketplace no significa tener las ventas aseguradas. Tendrás que trabajar las fotografías, las descripciones, los precios, las palabras clave y el posicionamiento de tus productos.
Además, estás utilizando un escaparate que pertenece a otra empresa.
Eso significa aceptar sus comisiones, sus condiciones y sus normas sobre qué puedes vender y cómo debes presentarlo.
Podrás construir una marca, por supuesto, pero tendrás menos libertad para personalizar la experiencia de compra y desarrollar estrategias propias de fidelización.
¿Significa que no recomiendo los marketplaces?
En absoluto.
Si todavía no tienes audiencia y vendes productos que encajan con lo que las personas buscan dentro de esas plataformas, pueden ser una excelente puerta de entrada.
Siempre que puedas vender desde tu país.
Y siempre que las comisiones no conviertan tu negocio en una organización benéfica involuntaria.
Crear tu propia tienda: el escaparate es tuyo, pero hay que traer clientes
La otra opción es crear una tienda online y conectarla con Printify.
Entre las soluciones que puedes estudiar están Shopify, WooCommerce, Wix, BigCommerce, Big Cartel, Squarespace y PrestaShop, además de las posibilidades de integración mediante API.
Las integraciones y sus condiciones pueden cambiar, así que merece la pena comprobar cuáles están disponibles cuando vayas a configurar tu tienda.
Con este modelo tienes más control sobre tu negocio.
Puedes organizar las colecciones, explicar quién está detrás de la marca, personalizar la web y crear una experiencia de compra más coherente con lo que quieres transmitir.
Y lo mejor: cuando un cliente está mirando tu camiseta, no aparece justo al lado la camiseta de tu competidor.
Naturalmente, siempre puede tener veinte pestañas abiertas comparando precios.
Internet es así de romántico.
También puedes desarrollar estrategias de marketing más amplias, trabajar tus propios contenidos, captar suscriptores y construir una relación con tus compradores.
Pero aquí viene la parte que muchos emprendedores descubren después de haber pasado tres semanas escogiendo la tipografía perfecta para su tienda.
La gente no va a entrar por el simple hecho de que hayas abierto.
Creo que muchas veces trasladamos a Internet la idea de una tienda física.
Abres un local, colocas un escaparate bonito y confías en que algunas personas que pasen por delante entren a curiosear.
Pero una tienda online es más parecida a una estrella en el universo.
Puede ser preciosa.
Puede tener los mejores productos.
Puede incluso ofrecer envío gratuito.
Pero nadie va a encontrársela paseando por el espacio un domingo por la tarde.
Necesitas una estrategia para conseguir visitas.
Puede ser mediante posicionamiento SEO, redes sociales, publicidad, colaboraciones o creación de contenidos.
Y sí, el SEO también cuesta dinero. Aunque no pagues por cada clic, requiere conocimientos, tiempo y recursos.
Un marketplace te acerca a compradores que ya están buscando. Una tienda propia te da más control. Pero ninguna vende por ti.
En ambos casos vas a necesitar una estrategia de venta.
Lo siento si alguien te había prometido que bastaba con subir tres diseños, conectar Printify y empezar a recibir ingresos mientras tomabas mojitos en una playa.
Sería un modelo de negocio estupendo.
Pero no es así como funciona.
El caso práctico: vender con Printify desde Colombia a Estados Unidos
Hasta aquí hemos comparado las dos opciones de una forma bastante general.
Ahora vamos a complicarnos un poquito la vida.
Pero con fines educativos.
Imaginemos un negocio establecido fiscalmente en Colombia que quiere vender sus diseños a consumidores estadounidenses.
Es un escenario interesante porque el negocio está en un país y sus compradores en otro.
Personalmente, cuando alguien empieza, prefiero recomendar que simplifique al máximo su operativa y estudie primero las posibilidades de vender y facturar dentro de un mismo mercado.
Pero no siempre es posible ni tiene por qué ser la estrategia adecuada.
Así que vamos a trabajar con este supuesto y comprobar qué necesitamos antes de elegir plataforma.
Primera condición: que el cliente pueda comprar y recibir su pedido
Antes de hablar de suscripciones, plantillas y funciones maravillosas, necesitamos confirmar tres cosas:
- Que podamos cobrar al comprador.
- Que podamos pagar a Printify.
- Que Printify pueda fabricar y enviar el producto a su destino.
Las tres.
No dos de tres.
Porque cobrar una camiseta que después no puedes fabricar o enviar es una manera bastante creativa de estrenarte en atención al cliente.
En nuestro ejemplo, aunque la empresa esté en Colombia, no necesitamos fabricar allí la camiseta y enviarla a Estados Unidos.
Podemos seleccionar un proveedor de Printify que fabrique y envíe dentro de Estados Unidos, siempre que ofrezca el producto que queremos vender.
Esto puede simplificar muchísimo la logística.
Pero hay otro detalle importante que conviene entender.
El dinero de tu cliente y el dinero de Printify no siguen el mismo camino
Cuando alguien compra en tu tienda, paga a través del sistema de cobro que hayas configurado.
Printify, por su parte, te cobra la producción y el envío del pedido de manera independiente.
¿Dónde está la gracia?
En que puedes tener que pagar a Printify antes de recibir el dinero de la venta en tu cuenta.
Supongamos que vendes una camiseta por 30 dólares.
Fabricarla y enviarla te cuesta 18 dólares.
En principio parece que tienes 12 dólares de margen.
Pero todavía faltan las comisiones, los posibles impuestos y otros gastos.
Y, además, necesitas tener disponibles esos 18 dólares para pagar a Printify cuando se procese el pedido.
Si vendes una camiseta, estupendo.
Si vendes cincuenta de golpe, primero enhorabuena.
Y después, espero que hayas previsto cómo vas a financiar la producción mientras llegan los pagos.
Porque vender mucho también puede provocar problemas cuando no has calculado tus necesidades de liquidez.
Una plataforma puede ser maravillosa, pero si tus clientes no pueden pagarte, tenemos un pequeño problema comercial.
Por eso, antes de comparar plataformas, descartaría todas las que no permitan completar adecuadamente el proceso de venta.
Los 7 criterios que utilizaría para elegir una plataforma de Printify
Una vez descartadas las opciones que no cumplen nuestras condiciones básicas, llega el momento de comparar.
Y aquí podemos cometer un error bastante habitual.
Elegir la plataforma que tiene más funciones.
Porque claro, si una tiene 35 herramientas y otra tiene 87, la segunda tiene que ser mejor.
Siguiendo esa lógica, un avión privado también sería mejor que un coche para ir al supermercado.
Pero quizás estés complicándote ligeramente la compra del pan.
Lo importante es valorar las características que realmente necesitas.
1. Costes fijos: cuánto cuesta abrir aunque no entre nadie
¿Cuánto vas a pagar por mantener la tienda operativa si durante un mes no vendes absolutamente nada?
Aquí entran las suscripciones, el dominio, el alojamiento, los plugins y cualquier herramienta adicional que necesites.
Es importante mirar el coste total y no únicamente el precio que aparece en la portada de la plataforma.
Porque el botón de «Empieza gratis» es muy atractivo.
Hasta que empiezas a necesitar cosas.
2. Comisiones: el dinero que desaparece por el camino
Cada venta puede implicar distintos costes.
La comisión del marketplace, si corresponde.
La comisión del proveedor que procesa el pago.
Y, según la plataforma y la configuración, posibles cargos adicionales.
Conviene calcularlo todo antes de fijar precios.
Porque vender una camiseta por 30 dólares y descubrir después que apenas te queda margen tiene su punto de emoción.
Pero quizás no sea el tipo de emoción que buscas al emprender.
3. Métodos de pago: que comprar no parezca una oposición
Imagina que alguien encuentra un producto que le encanta.
Lo añade al carrito.
Decide comprarlo.
Y entonces descubre que tiene que abrir una cuenta en un servicio que nunca ha utilizado, verificar su correo y superar tres obstáculos para poder pagar.
Quizás lo haga.
O quizás cierre la pestaña.
Yo no apostaría demasiado por la primera opción.
Por eso debemos comprobar qué métodos podemos ofrecer desde nuestro país y cuáles resultan cómodos para nuestros compradores.
4. Facilidad de uso: tú querías vender camisetas, no estudiar informática
Algunas plataformas permiten empezar con relativa facilidad.
Otras exigen más conocimientos técnicos y mantenimiento.
Ninguna de las dos situaciones es necesariamente mala.
Lo que debes preguntarte es cuánto tiempo y dinero puedes dedicar a gestionar tu tienda.
Si necesitas contratar a alguien cada vez que hay un problema, una plataforma aparentemente económica puede terminar saliéndote bastante cara.
5. Integración con Printify: que la automatización automatice de verdad
Uno de los grandes atractivos del print on demand es que no necesitas fabricar personalmente cada camiseta ni almacenar cajas debajo de la cama.
Al menos esa es la idea.
Por eso conviene comprobar qué tareas permite automatizar la conexión entre tu plataforma y Printify.
Publicar productos, recibir pedidos, sincronizar información y gestionar actualizaciones son aspectos que merece la pena revisar.
Que dos plataformas puedan conectarse no significa que hagan exactamente lo mismo.
Y si terminas dedicando media jornada a copiar pedidos de una herramienta a otra, quizás tu maravillosa automatización necesite una pequeña revisión.
6. Conseguir clientes: la parte que suele olvidarse después de elegir la plantilla
¿De dónde van a salir las personas que compren tus productos?
Esta pregunta debería aparecer bastante antes de decidir si el botón de compra va en violeta o en verde.
En un marketplace puedes aprovechar las búsquedas que hacen los usuarios dentro de la plataforma.
En una tienda propia tendrás que trabajar tus canales de captación.
Valora qué herramientas tienes disponibles para posicionamiento SEO, contenidos, publicidad y seguimiento de resultados.
Porque una tienda preciosa sin visitantes sigue siendo una tienda sin ventas.
Aunque tenga unas animaciones espectaculares.
7. Personalización y crecimiento: no necesitas construir un imperio el primer martes
Finalmente, piensa en cuánto necesitas personalizar tu tienda y qué posibilidades de ampliación te ofrece.
¿Vas a vender al por mayor? ¿Quieres crear campañas específicas? ¿Necesitarás integraciones adicionales?
Quizás sí.
Pero quizás ahora mismo solo necesitas publicar tus primeros diez productos y comprobar si alguien quiere comprarlos.
Y para eso no hace falta montar la infraestructura tecnológica de una multinacional.
Mi sistema para comparar plataformas: puntuamos y dejamos de adivinar
Ahora que sabemos qué criterios nos interesan, vamos a darles una puntuación.
No te preocupes.
No necesitas recuperar los apuntes de matemáticas del instituto.
Utilizaremos una escala del 1 al 3.
¿Qué importancia tiene cada criterio?
Primero asignamos un peso:
- 1: tiene poca importancia para nuestro negocio.
- 2: es importante.
- 3: es prioritario.
En nuestro caso, como queremos empezar a vender desde Colombia a Estados Unidos controlando los gastos, las prioridades serían estas:
| Criterio | Importancia |
|---|---|
| Costes fijos | 3 |
| Comisiones | 3 |
| Métodos de pago | 3 |
| Facilidad de uso | 2 |
| Integración con Printify | 2 |
| Captación de clientes | 2 |
| Personalización y crecimiento | 1 |
Esto no significa que la personalización sea irrelevante.
Significa que ahora mismo nos preocupa bastante más poder cobrar al comprador que elegir entre catorce estilos diferentes de galería de productos.
Cuestión de prioridades.
¿Qué nota merece cada plataforma?
Ahora puntuamos cómo responde cada opción a los criterios anteriores:
- 1: encaja poco o presenta limitaciones importantes.
- 2: responde razonablemente bien.
- 3: encaja muy bien con lo que necesitamos.
Después multiplicamos la puntuación por la importancia del criterio.
Por ejemplo, si los métodos de pago tienen una importancia de 3 y una plataforma recibe una puntuación de 3, conseguirá 9 puntos en ese apartado.
Importancia × Puntuación = Resultado
Sumamos todos los resultados y obtenemos una clasificación.
¿Es un método científico infalible?
No.
Las valoraciones siguen dependiendo de nuestro análisis y nuestras necesidades.
Pero tiene una ventaja enorme frente a elegir una plataforma porque un señor de YouTube ha dicho que es maravillosa.
Te obliga a justificar tu decisión.
Y eso ya es bastante.
WooCommerce vs Shopify vs BigCommerce: ¿qué plataforma sale mejor parada?
Vamos a ver ahora qué diferencias encontramos al aplicar nuestros criterios.
También repasaremos otras opciones que pueden tener sentido según el negocio.
WooCommerce: muy económico… si sabes lo que estás haciendo
WooCommerce tiene una ventaja importante: el plugin es gratuito y puedes controlar muchos aspectos de tu tienda.
Puedes empezar con un alojamiento económico, elegir las extensiones que necesitas y personalizar prácticamente todo.
Pero ojo.
WooCommerce es gratuito. Mantener una tienda con WooCommerce no necesariamente.
Necesitas alojamiento, dominio, posibles complementos y mantenimiento.
Y después está WordPress.
Una herramienta fantástica.
Siempre que sepas manejarla.
Porque instalar un plugin parece una actividad muy inocente hasta que dos complementos deciden que ya no quieren trabajar juntos.
Y tu tienda deja de funcionar.
Un martes.
Justo cuando acabas de lanzar una campaña.
Por eso, aunque WooCommerce consigue una buena valoración en costes, pierde puntos en facilidad de uso.
Si ya conoces WordPress y puedes gestionar la parte técnica, es una alternativa que tendría muy en cuenta.
Si necesitas contratar a alguien para cada pequeño ajuste, el ahorro inicial puede reducirse.
Shopify: pagas por ahorrarte complicaciones
Shopify sigue una filosofía bastante diferente.
Te ofrece un entorno preparado para montar y gestionar una tienda sin tener que ocuparte de tantos aspectos técnicos.
Y esto puede ser una maravilla.
Especialmente si tu mayor interés está en crear productos, desarrollar la marca y vender, no en descubrir por qué un plugin ha decidido declarar la independencia.
Su principal inconveniente son los costes recurrentes.
Además de la cuota, puedes necesitar aplicaciones adicionales y pagar comisiones por el procesamiento de las ventas.
En nuestro ejemplo, donde el negocio está establecido en Colombia, debemos prestar especial atención a los proveedores de pago.
Si Shopify Payments no está disponible para tu país, tendrás que utilizar un proveedor externo admitido y revisar las comisiones que corresponden.
Y este es uno de los motivos por los que no recomiendo Shopify automáticamente.
Porque una cosa es que la plataforma te permita crear una tienda.
Y otra que las condiciones de cobro sean las más convenientes para tu empresa.
Ahora bien, si tu negocio vende y la plataforma te permite ahorrar horas de trabajo, pagar una suscripción puede ser una excelente inversión.
Especialmente cuando el tiempo que ahorras puedes dedicarlo a conseguir nuevos clientes.
BigCommerce: muchas posibilidades, quizás demasiadas para empezar
BigCommerce es una plataforma potente.
Entre sus ventajas encontramos funcionalidades avanzadas para gestionar distintos tipos de clientes y modelos comerciales.
Por ejemplo, puede resultar interesante para negocios que venden tanto a consumidores finales como a empresas.
Pero hay una pregunta que debemos hacernos.
¿Necesitas realmente todo eso?
Porque tener una plataforma con muchas posibilidades está muy bien.
Hasta que descubres que estás pagando por funciones que no utilizas y aprendiendo a manejar herramientas que todavía no necesitas.
Es un poco como comprar una cocina industrial para preparar tostadas.
Las tostadas saldrán estupendas.
Pero quizás hay maneras más sencillas de desayunar.
Para un proyecto pequeño que está empezando, no sería necesariamente mi primera elección.
Wix y Squarespace: bonitas, sencillas y con algunas preguntas pendientes
Wix y Squarespace destacan por sus herramientas visuales.
Puedes crear tiendas atractivas sin tener que profundizar tanto en cuestiones técnicas.
Y eso, naturalmente, es una ventaja.
Pero volvamos a Colombia.
Antes de decidir, necesitaríamos estudiar qué alternativas de cobro tiene disponibles un negocio establecido allí y cómo se comporta cada integración con Printify.
Porque una tienda bonita puede ayudarte a transmitir profesionalidad.
Pero si tus clientes tienen dificultades para pagar, la belleza empieza a perder bastante protagonismo.
Big Cartel: sencillo para empezar, pero mira bien los límites
Big Cartel puede ser una opción interesante para proyectos pequeños y marcas que no necesitan una tienda demasiado compleja.
Ofrece una propuesta relativamente sencilla y conviene estudiar sus distintos planes.
Sin embargo, también debemos tener en cuenta las limitaciones que pueden aparecer al ampliar el catálogo, personalizar la tienda o gestionar determinadas funciones de Printify.
Porque lo barato puede salir caro.
Y lo sencillo puede dejar de serlo cuando necesitas hacer algo que la plataforma no permite.
Amazon: los compradores están dentro, pero no estás solo
Amazon tiene una ventaja especialmente interesante.
La gente ya entra allí con intención de comprar.
No tienes que explicarle a un desconocido qué es el comercio electrónico.
Ni convencerlo de que introducir una tarjeta en Internet es una idea razonable.
Muchos compradores ya están buscando productos concretos.
Eso puede facilitar muchísimo el acceso a clientes potenciales.
Pero también competirás con otros vendedores y tendrás que trabajar el posicionamiento interno, las fichas de producto, las valoraciones y los precios.
Además, Amazon tiene sus propias tarifas y requisitos.
Y las posibilidades de personalizar la experiencia de marca son más limitadas.
Podríamos decir que Amazon te ofrece un local dentro de un centro comercial gigantesco.
Con muchísima gente.
Muchísimos escaparates.
Y unas normas que no has escrito tú.
Puede funcionar muy bien.
Pero tendrás que aprender a competir dentro de ese entorno.
¿Y quién gana? WooCommerce frente a Shopify
En la comparativa que preparé para este caso, utilizando las prioridades que hemos definido, los resultados fueron bastante ajustados.
BigCommerce quedó como tercera alternativa.
Dos puntos de diferencia.
No parece precisamente una victoria por goleada.
Y es que ambas herramientas pueden ser buenas opciones.
Para nuestro ejemplo, elegiría WooCommerce si ya tengo conocimientos de WordPress, puedo gestionar la parte técnica y quiero controlar al máximo los costes.
En cambio, si no quiero complicarme con mantenimiento, prefiero una plataforma más intuitiva y puedo asumir su estructura de gastos, Shopify me parece una alternativa perfectamente razonable.
De hecho, creo que esa es la diferencia que más debería pesarte a la hora de decidir.
No tanto cuál cuesta diez o veinte euros menos.
Sino cuánto tiempo y esfuerzo vas a necesitar para utilizarla correctamente.
Porque puedes ahorrar en la cuota de una plataforma y perder ese ahorro durante una tarde entera intentando resolver un problema técnico.
Y si eres como yo, probablemente esa tarde preferirías dedicarla a otra cosa.
Estas puntuaciones corresponden al ejercicio de comparación presentado en el vídeo, no a una clasificación universal. Las condiciones de contratación, integración y cobro deben comprobarse para cada negocio antes de tomar una decisión.
El error más grande: elegir la plataforma antes de pensar en cómo vas a vender
Hay una cosa que me llama especialmente la atención cuando hablamos de crear tiendas online.
Podemos dedicar días a comparar Shopify y WooCommerce.
Semanas a escoger una plantilla.
Horas a decidir si el menú debe ser fijo o desaparecer al hacer scroll.
Y después dedicar aproximadamente siete minutos a pensar cómo vamos a conseguir clientes.
Algo falla en el orden de prioridades.
Porque puedes montar una tienda estupenda.
Con fotografías preciosas.
Una marca impecable.
Y un proceso de compra que sería la envidia de cualquier diseñador.
Pero si nadie conoce su existencia, las ventas van a ser bastante discretas.
Qué productos vas a ofrecer.
A qué tipo de personas.
Por qué deberían comprártelos a ti.
Cómo conseguirás que lleguen hasta ellos.
Y cuánto dinero te quedará después de atender todos los gastos.
La plataforma debe ayudarte a ejecutar esa estrategia.
No sustituirla.
Mi conclusión: no necesitas la mejor plataforma, necesitas la adecuada
Después de comparar las distintas opciones, podríamos terminar con un titular espectacular.
«¡WooCommerce gana a Shopify!»
Quedaría estupendo.
Pero sería una conclusión bastante pobre.
Porque para otro negocio, con otras necesidades y otro presupuesto, Shopify podría ganar perfectamente.
O Amazon.
O cualquier otra alternativa que cumpla sus requisitos.
Por eso me gusta utilizar un sistema de puntuación.
Te obliga a pensar en tu negocio antes de dejarte seducir por una página de ventas llena de funciones maravillosas.
Y, sobre todo, te ayuda a distinguir entre lo que necesitas y lo que simplemente te gustaría tener.
Que no siempre es lo mismo.
No necesitas la plataforma más completa. Necesitas la que te permita vender de verdad.
Mi recomendación es que primero compruebes que puedes cobrar, pagar a Printify y entregar los productos. Después, compara los costes, las funciones y las posibilidades de cada opción según tus propias prioridades.
Y cuando tengas dos o tres candidatas, estudia cómo vas a conseguir clientes.
Porque ese será el verdadero trabajo.
La buena noticia es que no necesitas acertar con una plataforma perfecta que te sirva para los próximos veinte años.
Necesitas una solución razonable que te permita empezar, aprender y hacer crecer tu negocio.
Y ahora que ya hemos decidido dónde montar la tienda, aparece otra de esas preguntas que pueden hacerte abrir catorce pestañas nuevas:
¿Merece la pena pagar por Printify Premium?
Porque claro, una cosa es elegir plataforma.
Y otra empezar a coleccionar suscripciones como si fueran cromos.
En mi siguiente vídeo te enseño cómo valorar si Printify Premium puede compensarte según tus ventas y los productos que comercialices.
Nos vemos allí.


